Visto en twitter @TuristaEnTuPelo
Si alguien quiere criticarte y no tiene motivos, se los inventará. Y siempre habrá algún tonto que se lo tragará. Ley de vida XIV.

Al final, tendré que dejar de leer tanta prensa de izquierdas…

30 de Septiembre de 2008 a las 10:51 pm | Escribe un comentario »
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Y me llevo las manos a la cabeza cuando leo en Publico.es que el Ayuntamiento de Madrid paga 750.000 euracos diarios a los bancos en concepto de intereses de los distintos préstamos que tiene contraído para poder financiar las obras faraónicas de Madrid.

En la revista El Jueves publican el sueldo de la Infanta Elena por no hacer absolutamente nada al frente de la Fundación (¿?) que preside. 200.000 € que se embolsa al mes, para el que sienta curiosidad por saber lo que gana.

En ElPais.es leo que la Reserva Federal seguirá inyectando dinero a los bancos mundiales por valor de casi 700.000 millones de dólares. Bush se despide a lo grande regalando dinero a sus amiguetes banqueros.

Resulta que, cuando quieren, sacan una burrada de dinero de la manga para equilibrar la economía e intentar que el mundo no se destruya, para pagar el astronómico sueldo de una infanta o para pagar los desorbitados intereses de los préstamos de un Ayuntamiento y, sin embargo, no tienen para acabar con el hambre en el mundo… o no quieren.


El petróleo baja y la gasolina se hace la despistada

7 de Agosto de 2008 a las 09:55 pm | Escribe un comentario »
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El tema está en que si el petróleo sube, la gasolina también. Las tres empresas españolas dedicadas a estos menesteres, Cepsa, Repsol YPF y Campsa ponen como excusa que si los costes suben, la gasolina también, para ellos no perder nada. Pero, ¿ocurre lo mismo a la inversa? Es decir, si el coste del petróleo baja, la gasolina también?¿

En el último mes, el barril de petróleo ha tenido un recorte del 20%, unos 30 dólares menos por barril, sin embargo, la gasolina sólo ha bajado un 5%.

Éste es el problema de los oligopolios. Las empresas hacen y deshacen a sus anchas y, para que no exista competencia entre ellas, acuerdan el precio de sus productos para el consumidor final (lo que ocurre también con las compañías de telefonía móvil) que, en estos casos y como siempre, es el que sale perdiendo. Si su coste de producción aumenta, lo pagamos nosotros, pero si disminuye, el precio del producto final, gasolina en este caso, no lo hace en la misma proporción. Son ellas las que siempre salen ganando.