Un llamamiento a los trabajadores de Sodivecu

Sin ninguna razón aparente, al menos, de momento, mi columna de la última edición de El Cuervo Actualidad no ha sido publicada, aún habiéndola enviado en tiempo y forma, como es habitual. Así que, os dejo con ella y juzgad por vosotros mismos:

Podemos!

No sirve de nada que los señores responsables de velar por nuestros intereses –porque así lo hemos decidido– se sienten delante de nosotros y, aún reconociendo que la operación no es muy legal que digamos, aprueben de manera unanísima la mayor desvergüenza que ha presenciado este pueblo desde que Antonio Torres nos negara parte de nuestro término.

Estoy harto de ver, escuchar y leer que tenemos, justamente, lo que nos merecemos. Y no hay más verdad que esa! Se reirán de nosotros al terminar los Plenos, nos apalearán, se cubrirán sus espaldas en detrimento del interés común, cobrarán sus abultados sueldos sin hacer nada (puedo poner ejemplos si quisiera…), no atenderán a sus obligaciones políticas, nos dejarán sin trabajo, enchufarán a los suyos de por vida y, nosotros, seguiremos lamentándonos de todo de puertas para dentro, esperando a que nos lo traigan todo hecho. Y es que padecemos, sin darnos cuenta, el síndrome del mínimo esfuerzo: intentar conseguir lo que queremos sin mover un dedo. Y si no lo conseguimos, no pasa absolutamente nada. Seguiremos a lo nuestro.

Desde el último Pleno Extraordinario, he escuchado a mucha gente proponer que el acuerdo de ceder más de 18.000 m2 a Sodivecu para que nuestros representantes se quiten el muerto de encima durante los próximos 5 años sea denunciado a través de una plataforma, asociación o colectivo creado para tal fin. Pero todo queda en eso, en una propuesta. Algo es algo. Algunos ni siquiera se han interesado por el Pleno. Por lo tanto, nos podemos dar con un canto en los dientes.

De todos modos, no creo que el quit de la cuestión sea denunciar el acuerdo, porque estoy seguro que los técnicos habrán echado horas extras para tratar de hacer la operación lo más legal posible. Pero sí estoy convencido de que deberíamos aunar esfuerzos para tratar de destapar lo que encierra la empresa municipal que, por alguna extraña razón, me da en la nariz que tiene que ser de gordo pa’rriba.

Desde aquí hago un llamamiento a todo aquél que haya trabajado en Sodivecu y tenga indicios de que los responsables de la sociedad municipal no han trabajado con toda la transparencia que exige la ley. Hago un llamamiento a la colaboración.

Al pie de esta columna, hay una dirección de correo electrónico donde puedes dirigir tus afirmaciones y comentarios. Y mucho más completas serían si, además, aportas documentos. Me comprometo a no desvelar ningún tipo de fuente amparándome en el secreto profesional.

Habrá que empezar por algo, digo yo.

info@migueljurado.com