De haber habido montaítos y cerveza, otro gallo cantaría

Hoy domingo hemos estado, los locos de siempre, limpiando los aledaños o, mejor dicho, la Laguna de los Tollos, tal y como he estado anunciando durante esta semana. En tres horas hemos llenado dos cubas -las que véis en las fotos- y de haber tenido otras dos, también las hubiéramos llenado con los ojos cerrados. La realidad de la laguna no es lo bonita que se pone cuando se llena, ni lo verde y esplendoroso del ramaje, ni lo guay que está colgar fotos en el tuenti con las aves de fondo. La realidad de la Laguna de los Tollos es ésta que muestro en esta entrada y que no quiere ver nadie. En una actividad como ésta, no sé dónde se mete el equipo de gobierno, los socios de la Asociación Parroquial Ntra. Sra. de La Laguna, los integrantes del grupo de facebook, los socios de las asociaciones de senderismo, los guarros que han vertido toda esa basura o los 8.500 habitantes de un pueblo que alardea de tener una laguna con patitos y flamencos. Para el que no lo sepa, la laguna está comía de mierda. Desde colchones y neumáticos, hasta carritos de bebés.

Pero no os preocupéis, porque en cuanto empiecen a caer las primeras aguas y se ponga como principios de año, toda esa basura no se verá. Así que podéis estar tranquilos.

Aunque no pertenezco a la plataforma que ha organizado la actividad, en nombre de sus integrantes, darle las gracias a la empresa de transportes que ha cedido las cubas, a Tele Cuervo y, en general, a todas las personas que han colaborado con la limpieza, en especial, a los que tenían compromisos relativos a la feria y no han querido faltar, a los que, además, han cedido sus coches y carros y al cuerveño que ha venido desde Málaga y que tampoco ha querido dejar pasar la oportunidad de colaborar con este entorno.