La refundación de Izquierda Hundida

Hace unos días, leía una noticia que apuntaba a que Izquierda Unida había iniciado un proceso de refundación del partido donde pretenden integrar a ecologistas, comunistas, socialistas de izquierdas, nacionalistas de izquierdas, etc., incluso se plantean el cambiar de nombre a la formación. Si tomamos como ejemplo nuestro pueblo, gobernado por IU para el que no lo sepa o para el que lea desde fuera, es más que normal que lleguen a plantearse tal refundación. Eso sí, acabarán siendo los de siempre mientras no se quiten la morralla de políticos primitivos que tienen en sus filas.

Y hago bien en poner como ejemplo El Cuervo de Sevilla: una veintena de trabajadores a las puertas de Sodivecu exigiendo el pago de sus nóminas (declaraciones de Silvestre Castells en 20minutos.es al respecto), proveedores que no cobran sus facturas, dos sentencias en firme por acoso laboral a dos empleadas del Ayuntamiento (Isabel García y Maria del Carmen Pozo), cuya indemnización a cada una asciende a casi 12 mil euros donde la indemnización a Isabel García asciende a casi 12 mil euros y a María del Carmen Pozo también la tienen que indemnizar en función de los días que ha estado sin trabajar a contar desde el despido y, además, la tienen que readmitir en su puesto de trabajo, la denuncia de otro trabajador también por acoso laboral y otra denuncia (la mía), por reclamación de cantidad, un montón de vecinos esperando a que le den las llaves de su casa, el resto de trabajadores del Ayuntamiento con el miedo a qué pasará con sus nóminas en los próximos meses, la dimisión del Tesorero del consistorio, un buen puñado de militantes desencantados con la subvención concedida a la Hermandad para la celebración del cincuenta aniversario de la Romería… y alguna que otra cosa más que seguro me dejo en el tintero.

Refundación que, insisto, tan sólo llegará a un cambio de nombre si no empiezan por quitar a esos politicuchos de tres al cuarto que aplican políticas pasadas de moda y que a lo único que aspiran es a chupar del bote.

Y, para despedir este post, una columna que también podríamos aplicar a nuestro pueblo y que me viene como anillo al dedo con lo que acabo de escribir.