A estas alturas, yo no quiero limosnas

Justo después de la concentración que ha tenido lugar esta mañana a las puertas del Ayuntamiento en repulsa al hecho acontecido en nuestro pueblo la noche del pasado sábado, a petición de Antoñi Alcón, Delegada de Medios de Comunicación, he mantenido una reunión con ella, con Juan Garrido y con Mari Ángeles (?¿), Delegada de Hacienda, para tratar el tema del que hablé hace unos días, el capricho de la Delegada de Medios de no continuar al frente de Radio Cuervo.

Para empezar, esta reunión llega tarde. Contando el día de fiesta, ya son cuatro los días que lleva Radio Cuervo sin ningún tipo de programación y, lo que es peor, sin emitir publicidad que los clientes han contratado. Y lo que es muchisísimo peor, que no ha cubierto la desagradable noticia con la que nos levantamos el Domingo pasado. Claro, ésto ocurre después de que la jugada no haya salido del todo bien, después de que una Delegada, fruto de la ignorancia -para variar- se haya metido donde no la llaman,  después de que mi sustituto/a se haya echado para trás, pero sobre todo, la reunión de hoy es fruto de la presión social y política que están recibiendo.

Me han propuesto continuar al frente de Radio Cuervo por un plazo de tres meses (curiosamente, lo que duran los actos relacionados con los Reyes Magos y el Carnaval). Durante este tiempo, tengo que tratar de convencerles (palabras textuales de Juan Garrido), de que la opción de que Radio Cuervo y el resto de medios municipales estén gestionados por Cuervo de Sevilla Comunicación, es la más correcta. Lógicamente, ésto es imposible porque, entre otras cosas, no es la más correcta. De ahí, que no haya aceptado.

A estas alturas, yo no tengo por qué tratar de convencer a nadie de nada ni justificar mi trabajo. Mi labor al frente de la emisora está más que justificada por ser la única persona en El Cuervo que apostó por ella desde un principio, por ser la única persona en El Cuervo que está desde su constitución en 1997, por haber trabajado codo con codo con los colaboradores para sacar adelante nuestro proyecto de radio, por haber ayudado y enseñado a quien lo ha necesitado, por haber echado multitud de horas -de lunes a domingo- que no me han sido reconocidas, por colaborar en otros medios siempre que me lo han pedido, pero sobre todo, mi trabajo en Radio Cuervo está más que justificado por ofrecer a los oyentes una emisora plural, por no mirar ni tener en cuenta ideologías políticas, sino por darle voz al que, simplemente, la ha pedido y al que no, también.

Yo no puedo tratar de convencerlos de que el Gabinete de Comunicación y el periódico es una buena idea, porque ni mucho menos lo es. Primero hay que apostar por un sólo medio de comunicación y hacerlo fuerte y luego vendrán otros. La mayoría de los periódicos de tirada nacional coinciden en que la prensa escrita desaparecerá en breve y ellos se empeñan en apostar por un medio obsoleto, porque el padre de no sé quién le gusta tenerlo. Habrá un Gabinete de Comunicación cuando sobre el dinero, mientras tanto, esa persona que se ocupe también de la radio, porque para el que no lo sepa, el verdadero problema es la falta de recursos humanos y físicos. Y punto!

Contratando a más personas para Radio Cuervo e invirtiendo en recursos físicos, el problema desaparece por completo. No pueden pretender que un medio de comunicación dependa sólo de una persona, como ha ocurrido hasta ahora y desde hace dos años.

Ante mi negativa de continuar adelante, optaron por proponerme sólo un mes de contratación durante el cual, sólo haría “El Matinal”. Período que ellos aprovecharían para encauzar de nuevo todo ésto (no soy la persona indicada para anunciar qué harán después de ese mes). A esta limosna también he dicho que no, porque mi proyecto de radio siempre contempla a los colaboradores como parte fundamental de una emisora municipal y no concibe que una emisora “funcione” sólo por las mañanas (la franja más escuchada y participativa).

La única posibilidad que hay de que yo vuelve a la emisora -y así se lo he hecho saber- es en el caso de que Radio Cuervo deje de ser municipal y se privatice, tal y como pasó en su momento con Radio Lebrija. Tras doce años de existencia, yo creo que va siendo hora de planteárselo.

Cada vez que yo he visitado el despacho de la Delegada de Medios de Comunicación para tratar los temas de la radio, he perdido -literalmente- el tiempo. ¿De qué me sirve a mí comunicarle al Delegado de turno que necesitamos un micrófono o un emisor nuevo para tener más cobertura o de más calidad o que necesitamos más gente si por un lado le entra y por otro le sale? Ésto, aquí en Bajo Guía, se le llama perder el tiempo. Esas decisiones no están a la altura de ningún delegado, por lo tanto, prescindamos de su figura y que esas decisiones las tome quien realmente tiene que tomarlas.

Por lo tanto y para no alargarme más, por culpa de la dejadez y la política de brazos cruzados a la que he hecho referencia en alguna ocasión, mañana seguirá Radio Cuervo con su música enlatada y sin ningún tipo de programación y con los colaboradores sin recibir ningún tipo de explicación.