“Crimen Sollicitationis” o la hipocresía de los curas

Y es que ni ellos mismos saben reconocer sus propios pecados. En 2001, Ratzinger, antes incluso de ser proclamado Papa, reedita el llamado “Delito de Solicitación“, un documento que envió El Vaticano en los años 60 a todo el rebaño eclesiástico donde se dictaban las pautas a seguir en el caso de verse envuelto en un tema de tipo sexual, como la pederastia.

En la reedición, Ratzinger añadió al documento que, de ocurrir algún hecho relacionado con el abuso sexual, El Vaticano tendría que saberlo y, además, decidir qué hacer.

El “Crimen Sollicitationis” o “Delito de Solicitación” establecía que el cura, obispo o cualquier otra persona entregada a Dios oficialmente que se viese envuelto en un caso sexual, tratara de convencer al niño, a la mujer que va a confesar o, en definitiva, al abusado que no hablara de lo ocurrido, porque estaba bajo secreto de confesión. Es decir, en ningún párrafo, el documento contemplaba la posibilidad del arrepentimiento, la confesión ni el rezo de dos Ave Marías por la acción del abusador. Y ni por asomo contemplaba la posibilidad de acudir a la policía para confesar los hechos y pagar por ello.

De todo ésto, habla lo nuevo del grupo vallekano Ska-P que, tras seis años de parón musical, vuelven con un nuevo disco titulado “Lágrimas y Gozos“.