Rajoy nunca pidió que se investigara la identificación de cadáveres del Yak-42

El PP, con Mariano Rajoy al frente, desde que ocurrió el accidente aéreo en Barajas el pasado Miércoles 20 de Agosto, lleva pidiéndole a Zapatero que priorice la identificación de cadáveres y me parece estupendo que lo haga, pero no creo que el Gobierno de Zapatero esté de manos cruzadas en este asunto. Y estoy seguro que es una labor de lo más compleja.

En relación a ésto y a las comparecencias de Mariano Rajoy para captar votos hablar del accidente, las familias de las víctimas del Yak-42 han salido a la palestra con un comunicado. Destaco de él los siguientes dos párrafos:

“Señor Rajoy, ni usted ni ningún miembro de su ejecutiva tiene autoridad hoy para mendigar votos a cuenta de un accidente tan atroz como el de Barajas. Ellos tendrán a sus muertos. Seguro. Y las familias están siendo atendidas, como pudimos ver el día que fuimos a darles nuestro más sincero pésame. ¡Qué cruel diferencia en el trato a las familias de los militares muertos!

(…) Queremos recordar a Rajoy que en el momento del accidente del Yak él era vicepresidente y que nunca pidió que se investigara la identificación de 32 cadáveres en 24 horas. ¿Aún siguen pensando que se pueden identificar víctimas en 24 horas?. Tampoco dijo nada cuando, tras 613 días de larga espera pudimos exhumar y conseguir que cada familia tuviera su muerto… Le recordamos que aún hoy once familias no han podido recuperar a su fallecido porque éste había sido incinerado por otra familia”.

Para colmo, el pasado Martes 26 de Agosto en Vigo pidió a los socialistas que creara una subcomisión sobre seguridad aérea, cosa que ya hizo en 2005 y en 2007, dejando ver que existe en nuestro país una laguna en ese sentido y, de existir, los responsables sería el equipo de gobierno de turno.

Si echamos la vista atrás, durante el mandato popular si que ocurrió alguna que otra desgracia ligada directamente por la negligencia de los gobernantes:

  • El Yak-42 era un avión de mercancías, no de pasajeros y su alquiler era barato.
  • El Prestige, un barco que entró en aguas españolas casi roto, decidieron remolcarlo a alta mar para que se partiera y, lógicamente, acabó partiéndose.
  • Y la estrella de la corona. El 11-M, consecuencia directa de la política exterior de Aznar, porque lo cierto es que España no pintaba nada en esa guerra y, además, ningún español quería que estuviéramos.